miércoles, 4 de junio de 2008

De porqué los poetas son poetas

... De porqué los poetas son poetas, y algunos no contestan el teléfono, y otros simplemente duermen demasiado y sin descanso sobre alguna almohada dura, que tiene el olor a esos ojos malignos que fueron eróticos anoche, y serán eróticos por la mañana… No tengo idea. Y menos ahora, que recién he despertado y que aún el día se mantiene en penumbra, con el fluorescente del baño que parpadea en su intermitencia y no me deja pensar en otra cosa que en ese poeta y en esos párpados que mantienes cerrados. Pero es así. Seguirás oliendo por el resto de tu vida a ese olor a sexo tan tuyo y tan mío, que te permite ser más que una simple poeta: una inmortal en los ojos de un poeta; y derramarás más Shiraz sobre las sábanas, soltando una carcajada y luego una sonrisa, que comeré con ansias y fumaremos juntos del mismo cigarrillo porque la cama es angosta y nos atornillaremos un poquito más todavía, crujirá la madera como el maldito día que se atraviesa en nuestro placer y entonces sabremos que es mañana; con el teléfono interrumpiendo nuestros sueños y te harás la sensual dormida y yo que no quiero contestar, me levantaré a mojarme el rostro y concluir con la intermitencia de ese fluorescente y a descolgar el teléfono que insiste pero ya no.

... Entonces entiéndeme del porqué no contestó el teléfono. Y el día me separa de ti. El día me introduce entre sus calles, entre sus avenidas, entre sus tiendas y a conversar con rostros que no entiendo, y les dejaré una buena sonrisa como propina, para poder avanzar y sentarme en el asiento posterior de un taxi que me dará vueltas por los parques, las plazas, por las casas que no existen, tan sólo en los periódicos, y entonces buscaré el mar. Me sentaré al mar a sentir la brisa salpicada en mi rostro, y por esos instantes dejaré de oler tus muslos, tu cuello, y quedaré aletargado esperando poesía para poder escribirla durante la noche, luego de encontrarte en ese bar enjuto, de mesas diagonales que nos ofrece vodka y anécdotas, y volveremos a dejar que timbre el teléfono sin reparos.

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